Nuestros liceos enseñan a no participar
Que las y los jóvenes se constituyan en actores protagonistas de sus procesos educativos, implica que comiencen a experimentar participación como un modo de convivencia en sus liceos, que aprendan a desplegar sus capacidades en este campo, ensayando prácticas que se verifiquen en todos los ámbitos de sus cotidianidades educacionales.
Nueva Constitución: ¿qué hacer?
Pareciera ser que el más plausible camino a seguir sería el de una Convención mixta entre expertos y personas elegidas por un proceso democrático a través de partidos y listas políticas. Es decir, un mecanismo de Convención en donde, aproximadamente, el 50% esté compuesto por convencionales electos y el otro 50% por expertos, pero donde, además, dichos expertos se encuentren en las listas propuestas por los partidos políticos, vale decir, que los propios ciudadanos decidan qué expertos participen. Por lo demás, parece ya una obviedad destacar que el órgano debe incorporar paridad, para seguir disminuyendo la brecha de representatividad política de las mujeres. También, resulta clave que los independientes vayan en las listas de los partidos, coaliciones o pactos electorales y no listas propias –como ya ocurrió–. Esto básicamente respondería a que los independientes deberían rendir cuentas –el denominado accountability– a una institución o coalición.
¿Qué ha pasado con la distribución del ingreso en los últimos 30 años?
La desigualdad y la distribución regresiva del ingreso se instauraron a sangre y fuego durante la dictadura, que fue por sobre todo una restauración patrimonial capitalista, y no en democracia. Los lentos avances posteriores, y algunos retrocesos como el aumento del peso del IVA y la rebaja de las tasas a los ingresos más altos en el impuesto a la renta, no son su causa de origen, ni reflejan un agravamiento inexistente. La causa es un régimen de acumulación de capital y una institucionalidad que favorecen la concentración, con agentes políticos y mediáticos que sostienen y protegen los intereses oligárquicos y no han permitido los cambios redistributivos necesarios para una cohesión social básica en Chile.
Chile-China, la cultura y esos 70 años
Aquellos primeros viajeros chilenos por China se lo preguntaron muchas veces: ¿qué es China y qué trayectoria propia trae en el devenir del socialismo? Ninguno de ellos se imaginó, en aquellos primeros años, que con la llegada de la década del sesenta se produciría la gran ruptura ideológica entre Peking (así llamado entonces) y Moscú. Y mucho menos imaginaron que aquello traería alejamientos y pugnas entre ellos mismos, quienes habían compartido un mismo andar político de inspiración marxista. En realidad, tampoco podían imaginar que 70 años después de la creación del Instituto Chileno-Chino de Cultura ya no existiría la Unión Soviética y China sería una potencia económica clave tras asumir las lógicas del mercado para orientar su desarrollo: un proceso que en su conjunto hoy se autodenomina “socialismo con características chinas”.
Senador Iván Flores (DC): el TPP11 «no va a mover la aguja si no hay cambios en las políticas internas»
El Senado votará el próximo martes 11 de octubre el proyecto que ratifica la adhesión de Chile al TPP11 y, en ese marco, el voto del senador Iván Flores aparece como uno dirimente para un comité que puede ser clave para el destino de dicho tratado. De todas formas, según el legislador democratacristiano –quien votaría en contra, según fuentes cercanas–, el tratado sería aprobado, ya que «toda la derecha quiere aprobar y buena parte del oficialismo también». Entonces, a su juicio, «es una situación que dejó de ser un empate». Eso sí, para el parlamentario por la Región de Los Ríos, la aprobación del tratado «no va a mover la aguja de nada» y considera que «se ha hecho un temporal de todo». «Los que tratan de venderlo como que nos va a cambiar la vida, no va a ser así. Y los que lo demonizan, tampoco va a ser así. Lo que pasa es que no pasa nada», asegura.
El elefante blanco del GAM: el ambicioso proyecto cultural Bicentenario que se farrearon Bachelet y Piñera
Fue anunciado como un gran proyecto Bicentenario por la ex Presidenta Bachelet y empezó a ser construido en 2015. El compromiso era que iba a estar terminado dos años después, pero la constructora responsable quebró. Desde entonces han pasado varios gobiernos, sin que la obra de 60 millones de dólares tenga actualmente fecha de término. Es más, ni las autoridades del Gobierno de Bachelet ni del ex Presidente Piñera han querido hacerse responsables de las negligencias en su gestión. Desde el MOP, el liberal Juan Carlos García promete echarse al hombro la iniciativa y volver a insistir en las licitaciones, las que hasta ahora no ha tenido interesados en retomar las obras, dado que el precio sería mucho mayor al proyecto licitado. «Si quieren hacer esto está bien, porque en Chile no hay una sala de este calibre. En Sudamérica, tampoco. ¡Pero no la puedes hacer con cuarenta mil millones de pesos! Tienes que contar con dos o tres veces más», señala Ramón López, expresidente del directorio del GAM. Lo cierto que el elefante blanco, que partió siendo una ambiciosa obra vanguardista, hoy se encuentra en ruinas.
Después del plebiscito, una oportunidad para la gobernabilidad
Si se juntan los resultados de las cuatro elecciones significativas que en menos de dos años tuvieron relación –directa o indirecta– con una nueva Constitución, queda clara la voluntad de cambio, además del modo racional y pacífico a que aspira la ciudadanía. Aunque es un hecho que la Convención Constitucional no cumplió las expectativas, es esperable que los aspectos macroconstitucionales positivos esbozados en el fallido texto propuesto puedan ser aprovechados en una nueva Carta Magna, como la paridad de género, descentralización y derechos sociales garantizados, entre otros. La nueva Carta Fundamental ya es parte de un programa país y no de un programa de gobierno, por lo que hoy lo fundamental es que el Gobierno se aplique a gobernar –en el más amplio sentido de esta palabra–, generando, pues, gobernabilidad; lo que, obviamente, incluye la aplicación de la fuerza legítima del Estado, de conformidad con la ley.
Sin voto obligatorio no hay acuerdo: senadora Rincón condiciona avance de diálogos constitucionales
Con la finalidad de asegurar la participación ciudadana en el nuevo proceso constituyente, un grupo de senadores y diputados de la Democracia Cristiana exigió al Gobierno poner discusión inmediata al proyecto que establece la vuelta del voto obligatorio para todos los procesos electorales. Uno de ellos es la senadora Ximena Rincón, quien en conversación con El Mostrador explicó la moción, calificándola de «fundamental» para avanzar con los diálogos del segundo tiempo constitucional. «Nosotros estamos señalando que cualquier conversación sobre el tema constituyente tiene que considerar como un requisito mínimo el voto de las personas de nuestro país de manera obligatoria para todas las votaciones que vamos a tener de ahora en adelante, incluida las que digan relación con el proceso constitucional», declaró. En caso de que esto no sea tomado en consideración, Rincón apuntó que «quienes están negociando tienen que tener claro que este para nosotros es un desde. No van a contar con nuestros votos para un acuerdo si este tema no está».
La transición verde bajo amenaza y se atrasa la recesión
Son el foco de la nueva edición de El Semanal. Te explicamos los temores que rodean a la industria renovable en Chile y que amenazan con postergar la eliminación del carbón del sistema. Además, la sorpresa del IMACEC de agosto; la UF y las tarjetas salvan a la banca; hora de decisiones para el Grupo Luksic en Paraguay; el culebrón que tiene nerviosa a la industria de los medios y publicidad; y la advertencia del gurú geopolítico más escuchado en Wall Street: democracia vs. los gigantes tecnológicos.