En las últimas semanas se ha comenzado a configurar un nuevo tablero político que empieza a entregar señales sobre cómo enfrentaremos la segunda parte del proceso constituyente –con elección de convencionales en abril o mayo–, el posible plebiscito de salida en diciembre de 2023 y el nuevo ciclo electoral que se reinicia en 2024. Y si bien lo que tenemos hoy es un reacomodo de varios partidos y la irrupción de algunos nuevos, una primera incógnita es qué pasará con los independientes. En 2020 fueron un fenómeno en la Convención –golpeando a los partidos–; hoy, no sabemos si las reglas del juego que determinen nuestros parlamentarios les permitirán tener alguna representación.