A tres años del acuerdo del 15 de noviembre: un proceso en hibernación

En una columna anterior en este medio había señalado, previo al plebiscito, que si el margen de victoria del Rechazo era amplio, podríamos vernos enfrentados como país a un incremento en los niveles de incertidumbre acerca del destino del proceso constituyente, cuyo debate podría tomar meses o años, pudiendo incluso culminar con un paquete de reformas a la actual Constitución. Al parecer, día tras día nos vamos acercando a dicho escenario ya que el ánimo constituyente ha decaído significativamente tanto en los partidos como en la calle, por lo que a todas luces la posibilidad de que tengamos una nueva Carta Magna se ve cada día más lejos. Dicho de otro modo, no hay sentido de urgencia por parte de aquellos que prometieron “hacer una nueva” o “hacer una mejor”, confirmando la tesis de quienes auguraban que el plebiscito del pasado 4 de septiembre era una suerte de todo o nada. 

En una columna anterior en este medio había señalado, previo al plebiscito, que si el margen de victoria del Rechazo era amplio, podríamos vernos enfrentados como país a un incremento en los niveles de incertidumbre acerca del destino del proceso constituyente, cuyo debate podría tomar meses o años, pudiendo incluso culminar con un paquete de reformas a la actual Constitución. Al parecer, día tras día nos vamos acercando a dicho escenario ya que el ánimo constituyente ha decaído significativamente tanto en los partidos como en la calle, por lo que a todas luces la posibilidad de que tengamos una nueva Carta Magna se ve cada día más lejos. Dicho de otro modo, no hay sentido de urgencia por parte de aquellos que prometieron “hacer una nueva” o “hacer una mejor”, confirmando la tesis de quienes auguraban que el plebiscito del pasado 4 de septiembre era una suerte de todo o nada. 

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