Si consideramos que las ciencias y los conocimientos son centrales en el modelo de desarrollo que nuestro Gobierno impulsa, es necesario que trabajemos a la par en mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras y los trabajadores del conocimiento. La tarea es compleja, ya que requiere de la articulación y compromiso de diversos actores: universidades, sector privado, sector público e investigadores. Necesitamos que en esta articulación prime el diálogo para que podamos avanzar en soluciones que se puedan mantener en el tiempo.