Sin duda, el principal desafío es para el Gobierno, partiendo por el Presidente. Tiene que hacer una profunda reflexión sobre cómo han sorteado los primeros nueve meses en el poder y planificar los cambios y el giro que necesitarán a partir de marzo, considerando un año que estará marcado por el proceso constitucional y una economía muy adversa. De seguro, el primer paso es más humildad y sumar más experiencia en la conducción y, sobre todo, definir el relato que marcará el segundo tiempo, anticipado, desde el 11 de marzo en adelante.