Matemática y emoción

Entender que razón y emoción están conectadas, facilita la capacidad adaptativa de la persona, manifestada en sus respuestas a los problemas relacionales y a las conductas disruptivas, que determinan la posibilidad de actuar, pensar, imaginar y recordar. En esta línea, comprender que se puede transitar hacia un encuentro amable, amistoso y colaborativo con el estudio, permite resignificar y reescribir historias pasadas de odio y amargura, las que luego se instalan como creencias y actitudes en el aprendizaje. Es, por lo tanto, bueno recordar que para enseñar las matemáticas debemos poner atención a las emociones. 

Entender que razón y emoción están conectadas, facilita la capacidad adaptativa de la persona, manifestada en sus respuestas a los problemas relacionales y a las conductas disruptivas, que determinan la posibilidad de actuar, pensar, imaginar y recordar. En esta línea, comprender que se puede transitar hacia un encuentro amable, amistoso y colaborativo con el estudio, permite resignificar y reescribir historias pasadas de odio y amargura, las que luego se instalan como creencias y actitudes en el aprendizaje. Es, por lo tanto, bueno recordar que para enseñar las matemáticas debemos poner atención a las emociones. 

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