El incierto escenario en el Congreso que enfrenta una debilitada ministra de Justicia y Derechos Humanos

Marcela Ríos (CS) vive días turbulentos. La doctorada en Ciencias Políticas en la Universidad de Wisconsin (EE.UU.) se enfrentará la próxima semana –según calculan en La Moneda– a otra votación en el Senado para ratificar o no la nueva propuesta del Gobierno para Fiscal Nacional, tras los dos rechazos anteriores. Si bien fuentes oficialistas y ciertos sectores de oposición sostienen que la voltereta que se dio en la tarde del miércoles el Ejecutivo, para proponer a Ángel Valencia en lugar de Juan Agustín Meléndez –quien desde temprano tenía los votos para ser ratificado en el Senado–, fue parte de una negociación dirigida a evitar que se presenten acusaciones constitucionales contra ella y el ministro Giorgio Jackson, el incierto escenario en la Cámara Alta, a la hora de votar la nueva propuesta para encabezar el Ministerio Público, hace que el delicado momento que atraviesa Ríos siga en suspenso. Esto porque, de fracasar el nombre de Valencia, se caería también la negociación, quedando la ministra a la deriva en un ambiente hostil.

  

Marcela Ríos (CS) vive días turbulentos. La doctorada en Ciencias Políticas en la Universidad de Wisconsin (EE.UU.) se enfrentará la próxima semana –según calculan en La Moneda– a otra votación en el Senado para ratificar o no la nueva propuesta del Gobierno para Fiscal Nacional, tras los dos rechazos anteriores. Si bien fuentes oficialistas y ciertos sectores de oposición sostienen que la voltereta que se dio en la tarde del miércoles el Ejecutivo, para proponer a Ángel Valencia en lugar de Juan Agustín Meléndez –quien desde temprano tenía los votos para ser ratificado en el Senado–, fue parte de una negociación dirigida a evitar que se presenten acusaciones constitucionales contra ella y el ministro Giorgio Jackson, el incierto escenario en la Cámara Alta, a la hora de votar la nueva propuesta para encabezar el Ministerio Público, hace que el delicado momento que atraviesa Ríos siga en suspenso. Esto porque, de fracasar el nombre de Valencia, se caería también la negociación, quedando la ministra a la deriva en un ambiente hostil.

  

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