La infraestructura cultural cambia las condiciones de vidas

La primera (y última) Trienal de Arte en Chile, si bien dejó una interesante documentación, no configuró infraestructura cultural posterior. Los intentos de los primeros tres ejemplos que doy son proyectos que intentarían repercutir y pro-yectarse en el dispositivo cultural general del país, lo cual generaría tipos de inversiones cuantitativas y cualitativas para la “alteración” prospectiva en la reestructuración gradual de modelos que contribuyan a la reorganización crítica de la información a través de nuevas imaginaciones en los aparatos de producción, es decir, de contra-articulaciones en la incidencia social y cultural, donde los cuerpos tengan la opción de rearticular sus procesos informacionales en el cotidiano y hacia la prospección de nuevas realidades, para hacer frente a la reorganización de la hiper-rreproductibilidad digital de las hiper-industrias configuradoras de las percepciones, deseos e imaginarios de los habitantes del mundo. 

La primera (y última) Trienal de Arte en Chile, si bien dejó una interesante documentación, no configuró infraestructura cultural posterior. Los intentos de los primeros tres ejemplos que doy son proyectos que intentarían repercutir y pro-yectarse en el dispositivo cultural general del país, lo cual generaría tipos de inversiones cuantitativas y cualitativas para la “alteración” prospectiva en la reestructuración gradual de modelos que contribuyan a la reorganización crítica de la información a través de nuevas imaginaciones en los aparatos de producción, es decir, de contra-articulaciones en la incidencia social y cultural, donde los cuerpos tengan la opción de rearticular sus procesos informacionales en el cotidiano y hacia la prospección de nuevas realidades, para hacer frente a la reorganización de la hiper-rreproductibilidad digital de las hiper-industrias configuradoras de las percepciones, deseos e imaginarios de los habitantes del mundo. 

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