El Gobierno presentó su propuesta de reforma de pensiones. Antes lo hicieron Bachelet y Piñera sin éxito, a propósito de la falta de respeto, empatía y desconexión de nuestros políticos con la ciudadanía, especialmente con los miles de personas que reciben una pensión de miseria. Ha transcurrido más de una década de discusión estéril en el Congreso. De ahí que la jugada de Boric –audaz, por lo demás– es una oportunidad para esos(as) chilenos(as) que vienen pidiendo a gritos una solución, pero que “nuestros políticos” han desoído. Pero también es una oportunidad para su propio Gobierno, que se quedó sin relato tras jugarse por entero por la opción Apruebo en el plebiscito.