Ni con las abstracciones de un economicismo neoliberal de derecha, ni con las abstracciones de un moralismo académico de izquierda, es posible comprender adecuadamente la situación concreta, popular y telúrica: esa multiplicidad a la vez singular de cada individuo y concreta, de ellos en sus barrios y campos reales. Ni con esas abstracciones ni con el romanticismo de “think tanks” pagados secretamente por empresarios y añorante de la Concertación agotada, logrará el país salir de la crisis. A esta altura, podemos percatarnos de la dificultad del problema, de lo poco que, probablemente, serán los tres años que se cumplen desde el 18 de octubre de 2019, comparados con los años que nos costará salir de la Crisis del Bicentenario.