Saber es poder: el avance de la ciencia en Chile

Establecer una cultura científica, que entienda la ciencia como un saber que no está al servicio de la política pública (el Estado) o privada (las corporaciones), para satisfacer el afán de estar a la moda con la sofisticación tecnológica del primer mundo, o bien, aplastar modos de ser que se pudieran considerar obsoletos (como la religión, las humanidades, o bien, incluso la filosofía, que hasta acá se ha considerado a sí misma la madre o gran precursora de todas las ciencias modernas). No. Lejos de servir a algún interés particular o de orquestar el conocimiento entre cuatro paredes (las de un laboratorio), la ciencia chilena debe estar primero al servicio de todos sus ciudadanos. El resto vendrá por añadidura. 

Establecer una cultura científica, que entienda la ciencia como un saber que no está al servicio de la política pública (el Estado) o privada (las corporaciones), para satisfacer el afán de estar a la moda con la sofisticación tecnológica del primer mundo, o bien, aplastar modos de ser que se pudieran considerar obsoletos (como la religión, las humanidades, o bien, incluso la filosofía, que hasta acá se ha considerado a sí misma la madre o gran precursora de todas las ciencias modernas). No. Lejos de servir a algún interés particular o de orquestar el conocimiento entre cuatro paredes (las de un laboratorio), la ciencia chilena debe estar primero al servicio de todos sus ciudadanos. El resto vendrá por añadidura. 

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