¡Más aún la pega de un banquero central en Chile! Por las incertidumbres políticas en primer lugar; también por las largas inyecciones de efectivo que los hogares han recibido desde finales de 2019: el importe total se acerca a un cuarto del PIB, si se suman las ayudas públicas puntuales y los –muy poco gratos– retiros de los fondos de pensiones. Es solo en Chile (y, por diferentes razones, en EE.UU.) donde hubo tal presión sobre el consumo y la demanda privada. La Fed, el banco central estadounidense, desestimó esta presión y prefirió esperar, juzgando que el choque inflacionario venía sobre todo del exterior, es decir, de la oferta, y que el reflujo se avecinaba. El BC de Chile, por el contrario, se puso en alerta entre los primeros del mundo y, a partir de julio de 2021, comenzó a subir su tasa, la TPM. ¡Buen punto para el Banco Central! Ahora, la Fed –junto con otros bancos centrales– reconoce su error.