Veinticinco días duró la paralización que mantenían desde inicios de enero trabajadores de la salud en los hospitales Guillermo Grant Benavente y Traumatológico, en la capital de la Región del Biobío. Su demanda fue atendida, pero mientras duró la movilización, más de 300 cirugías fueron suspendidas, las que se sumaron a otras 700 que se reprogramaron por paros llevados a cabo el año pasado y que presionaron aún más la lista de espera por intervenciones quirúrgicas, en muchos casos, de pacientes oncológicos. Ahora, tras el fin de un nuevo paro y luego de haber recurrido a comprar atenciones en el sector privado, la principal ocupación en los hospitales penquistas será retomar las cirugías postergadas.