Hace poco, el presidente Joe Biden, en su promoción de la lucha en contra del calentamiento global, refiriéndose a la transición energética, mencionaba la transformación indispensable de la industria manufacturera más importante de su país: la del automóvil y sus 285 millones de vehículos, el 97% térmicos, pero que quiere sustituir por vehículos eléctricos con una huella de carbono mucho más baja. Sepan que un coche eléctrico requiere de dos a cuatro veces más cobre que su equivalente térmico. Al ritmo de un auto producido cada dos minutos en el mundo, la demanda y el precio del cobre, en el futuro, solo pueden dispararse en el corto/mediano plazo. Y por ende todo los lugares donde se pueda extraer cobre van a ser codiciados. A la hora de discutir el futuro royalty, en Chile, sería bien que se tome en consideración ese elemento.