Que las coaliciones gubernamentales vayan en una o dos listas en la elección de consejeros constitucionales es el gran dilema del oficialismo, cuyas consecuencias políticas, en una dirección u otra, escapan al mero cálculo electoral. Para una parte del Socialismo Democrático, llevar dos asegura una mayor diversidad, mientras que, para otros, ello significa regalar en bandeja la elección a la derecha. Pero más allá del rendimiento de las listas, según diversos observadores, lo que está en juego es quién se apodera del relato del Gobierno, qué coalición quedará como la líder del oficialismo. Y en esa puja, La Moneda tomó partido por una lista y evitar una crisis que debilite aún más al Ejecutivo.