El proceso de designación de Ángel Valencia Vásquez como nuevo jefe del Ministerio Público fue un episodio de notoria desestructuración institucional, rompiéndose –de manera difícil de reparar– el principio de legitimidad de origen y transparencia que debe acompañar la elección de las altas autoridades del Estado. Esto puede traer consecuencias graves incluso para la Seguridad Nacional del país. El abogado Valencia, para lograr su designación, le mintió al Senado de la República, lo que contraviene la fe pública, la transparencia y la legalidad misma de todo el proceso. Y esto, para colmo, con el apoyo directo o indirecto, adrede o por desidia, de la ministra Tohá, del presidente del Senado y de la mayoría de los senadores en ejercicio. En Estados Unidos, Richard Nixon perdió la presidencia de la Unión cuando se comprobó que le había mentido al Senado; ni más ni menos.