Desde luego Bolsonaro, aunque se encuentre a miles de kilómetros de distancia, tiene una parte en toda esta trama, dado que incluso la “omisión” implica responsabilidad política. El negarse a reconocer el resultado de las urnas y consentir que cientos de sus partidarios acamparan fuera de cuarteles militares durante 2 meses, reaccionando con declaraciones condenatorias recién al descubrirse el plan de George De Oliveira Sousa para volar un camión con combustible en el aeropuerto de Brasilia, con el propósito de impedir la asunción de Lula. En palabras de Ralf Dahrendorf en “Ley y Orden” (1994), el nuevo totalitarismo trata simplemente de ignorar al Estado de derecho y subvertir la ley democrática, actuando simplemente como si no existiera.