Chile es hoy una referencia global en materia de esfuerzos por combatir los impactos de la emergencia climática, con avances en la transformación de su matriz energética y también a nivel regulatorio. En ese contexto, su industria de la celulosa y el papel es una de las que más tiene que aportar a la lucha climática. Alrededor del 95% del impacto medioambiental de la cadena de valor del sector de la celulosa se produce por el uso de la tecnología a lo largo de todo su ciclo de vida. Por esta razón, es imprescindible transitar hacia un enfoque centrado en el desarrollo de I+D, invirtiendo en equipos y productos a base de materiales renovables que reduzcan el consumo de agua, energía y materias primas.