La demora del proceso constituyente, en conjunto con el surgimiento de desacuerdos políticos, resultan de una élite política perdida en cuanto a problemáticas más populares, reflejando una crisis representativa que viene desde hace muchos años, y aunque las nuevas generaciones están realizando cambios en la forma de relacionarse con la sociedad civil, la desconexión con la ciudadanía todavía es enorme.