¿Qué tan valioso es hoy en día educar en capacidades tecnológicas que se presentan a los estudiantes en sus vidas diarias o que aprenderán de una u otra forma en su desarrollo vital? Sin duda, la educación en tecnologías tiene valor; el asunto es la sobrevaloración que le otorgamos. Tal vez la idea de volver «al lápiz y al papel» y la educación clásica no debe pensarse como el método por default solo porque evita los fraudes; la educación de corte clásico hace falta porque es precisamente lo que no tiene una persona de siglo XXI en su cotidianidad, pero que sigue siendo valioso tener.