Lo que necesita la CELAC no es estar conformado por gobiernos de turnos cercanos ideológicamente, sino estar sostenido por Estados, a través de políticas regionales que piensen a largo plazo y generen medidas concretas en distintas materias, en donde la defensa de los derechos humanos sea uno de sus pilares, y por ende se realicen acciones en el caso de que algún gobierno no los respete.