La mujer es líder y cumple tareas que por años fueron ‘masculinizadas’ asegurando que “las capacidades no tienen género”.
Gabriela Novoa ha dedicado siete años de su vida al Terminal Puerto Arica (TPA), comenzando su carrera a los 21 años en un entorno laboral tradicionalmente considerado masculino. Su trayectoria es un testimonio del hecho de que no existen diferencias de género cuando se trata de perseguir lo que se ama.
Con un casco y un chaleco de seguridad, Gabriela se mueve con confianza, dirigiendo operaciones y gestionando múltiples pantallas en su oficina. Su labor consiste en coordinar las llegadas y salidas de naves, así como supervisar el movimiento de cargas, todo mientras se asegura de que el proceso portuario transcurra sin inconvenientes.
Gabriela inició su carrera desde posiciones básicas, siempre curiosa y dispuesta a aprender. Hace pocos meses, hizo historia al ser nombrada jefa de naves, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este puesto en el puerto local, un cargo anteriormente dominado por hombres. Este rol implica liderar equipos y gestionar operaciones según el tipo de embarcación que atraiga al puerto, ya sea de contenedores o graneleros.
Antes de asumir como jefa de naves, Gabriela fue capataz, supervisando las operaciones de carga y descarga, y asegurando el cumplimiento de las normativas de seguridad. “Trabajar con la gente es algo complejo, hay que tener mucha empatía, ponerse en el lugar del otro y, sobre todo, escuchar”, expresó.
En su nueva posición, supervisa las operaciones y se asegura de que se sigan todos los procedimientos de seguridad, coordinando con trabajadores y tripulación. “Al principio, hay mucho prejuicio, pero cuando demuestras que eres capaz, el respeto se gana naturalmente. Aunque llevo casi dos meses en este cargo y sigo en proceso de aprendizaje, estoy muy contenta, porque como jefa de naves siento que realizo la verdadera labor portuaria, recibiendo buques de otros países”, comentó.
Uno de los aspectos que más disfruta de su trabajo es la interacción con personas de diversas culturas, incluyendo filipinos, estadounidenses y rusos. “Es un cambio muy positivo, ya que las empresas están fomentando la inclusión y capacitación, especialmente hacia las mujeres. El sector portuario ha sido históricamente masculinizado, y que ahora haya más mujeres en este ámbito es muy beneficioso. Las capacidades no tienen género”, afirmó.
Gabriela envía un mensaje a sus colegas para que persigan sus sueños en el campo que más les apasione. “Debemos generar un cambio, y recordar que cuando una mujer abre camino en su carrera, también lo hace para otras mujeres. Es crucial que nos realicemos no solo como madres, sino también como trabajadoras, que la opción de quedarnos en casa no sea una imposición, como sucedió con nuestras madres o abuelas por un sistema machista”, concluyó.