La bandera de Bolivia ondeó con orgullo en Arica durante el XII Festival de Arte Surandino Arica Barroca, un evento que conmemora el bicentenario del país andino. Más de 3.600 personas se reunieron en la ciudad del norte de Chile para participar en charlas, talleres y espectáculos culturales.
Artistas bolivianos como Juan Carlos Usnayo, fotógrafo de La Paz, el diseñador Alejandro Cartagena Cárdenas y el grupo musical Gustavo Orihuela Quartet formaron parte de un enriquecedor intercambio cultural junto a artistas e investigadores de Chile y Perú.
Organizado por la Fundación Altiplano, que ha dedicado 25 años a la conservación del patrimonio andino, el festival contó con el apoyo del consulado general de Bolivia. La cónsul en Arica, Geovanna Rodríguez, expresó su gratitud por esta colaboración y destacó la importancia de este evento, que superó todas las expectativas y fortaleció la unión entre ambas naciones.
Francisco Tarque, director del Festival Arica Barroca, subrayó la relevancia de la participación de artistas bolivianos en un espacio que reconoce la diáspora boliviana en la ciudad, considerando a Arica como el principal puerto de exportación de Bolivia.
Uno de los momentos destacados del Festival fue la Gala conmemorativa de los 25 años de la Fundación Altiplano, donde se presentó el trabajo de Alejandro Cartagena junto al Ballet Folklórico de Arica y Parinacota. Cartagena expresó su satisfacción por poder presentar su colección “Narcosis” en este importante evento.
Los músicos Gustavo Orihuela y su grupo también se presentaron en el pueblo de Codpa, donde recibieron una cálida acogida, destacando la conexión y el intercambio cultural entre Bolivia y Chile.
El violinista Gustavo Orihuela enfatizó la importancia de estos encuentros para fortalecer lazos y compartir valores. A su vez, el director del Teatro Nuna, Luis Daniel Iturralde, valoró la oportunidad de conectar con artistas chilenos y compartir experiencias en un ambiente de fraternidad.
Juan Carlos Usnayo, quien participó en el festival, habló sobre su trabajo en el libro “Ajayuni” y la tradición de las ñatitas, destacando la relevancia del intercambio cultural en este tipo de festivales.