El mundo del rock and roll y la radio estadounidense despiden hoy a una de sus figuras más carismáticas. Greg Kihn, el líder de la Greg Kihn Band y la voz que dominó las ondas tanto con su música como con su presencia en la radio durante décadas, falleció este jueves a la edad de 75 años.
Su familia confirmó que Kihn murió pacíficamente esta mañana en su residencia del área de la Bahía de San Francisco, tras una valiente batalla contra la enfermedad de Alzheimer.
El arquitecto del sonido del Área de la Bahía
Aunque nació en Baltimore, Greg Kihn se convirtió en un símbolo de la escena musical de San Francisco en los años 70 y 80. Fue uno de los primeros artistas en firmar con el legendario sello independiente Beserkley Records, ayudando a definir un sonido que mezclaba la energía del rock clásico con la sensibilidad melódica del pop.
Kihn se convirtió en un maestro de los juegos de palabras con el nombre de su banda, titulando sus álbumes con variaciones de su apellido: Next of Kihn, Glass Kihn, y el exitoso Kihntinued.
Un éxito que marcó una época
El punto álgido de su carrera llegó a principios de los años 80, cuando se convirtió en una estrella de la era MTV gracias a dos himnos inolvidables:
- «The Breakup Song (They Don’t Write ‘Em)» (1981): Una oda nostálgica y pegadiza a las canciones de desamor que alcanzó el Top 20.
- «Jeopardy» (1983): Su mayor éxito comercial, que llegó al puesto número 2 del Billboard Hot 100. La canción es recordada no solo por su icónica línea de sintetizador, sino también por su innovador video musical con temática de boda de pesadilla y la posterior parodia de «Weird Al» Yankovic, que el propio Kihn abrazó con gran sentido del humor.
De los escenarios a la cabina de radio
Tras su éxito en las listas de ventas, Greg Kihn reinventó su carrera de una manera que pocos músicos logran con éxito. Durante 17 años, fue el presentador matutino de la emisora KUFX (KFOX) en San Francisco, convirtiéndose en un compañero diario para miles de oyentes que sintonizaban para escuchar sus anécdotas del rock y su risa inconfundible.
Además de su faceta musical y radiofónica, Kihn fue un autor prolífico de novelas de terror y suspenso, demostrando una versatilidad creativa que nunca se detuvo.
Un legado de alegría y Rock & Roll
Los colegas de la industria recuerdan hoy a Greg no solo por sus éxitos, sino por su amabilidad y su falta de pretensión. Fue un artista que disfrutó genuinamente de cada etapa de su viaje, desde los clubes de San Francisco hasta los estadios mundiales.
Con su partida, el rock pierde a uno de sus narradores más entusiastas. Como él mismo solía decir al cerrar sus programas: «Keep rockin’, Greg Kihn style». Hoy, las guitarras suenan con un tono un poco más melancólico en la Bahía.