La derecha aparece, pues, respaldando al gobierno de Boluarte e intentando trazarle un rumbo de mano muy dura. Los mensajes y las declaraciones de la presidenta ante la prensa la muestran como alguien que no comprende a cabalidad la situación que enfrenta, pero sí está decidida a permanecer en el cargo hasta que le sea posible, aunque deba recurrir a renovar y ampliar el estado de emergencia en las regiones con más protestas. No obstante, su nivel de aprobación era del 18%, según una encuesta de IPSOS en la primera quincena de febrero (mientras que el del Congreso que la respalda era del 11%).