El mapa de poder del Gobierno antes del cambio de gabinete: así se distribuyen los cargos entre los partidos del oficialismo

En la actualidad, la composición del mapa de poder del Ejecutivo –desde el Presidente hasta las subsecretarías–, hasta ahora, presenta un predominio de Apruebo Dignidad en los cargos. Sin embargo, este podría cambiar durante las primeras semanas de marzo. Hace meses que se anticipa un nuevo aire en los ministerios del Gobierno, que traerían otro balance de poderes en cuanto a los partidos políticos del oficialismo y su presencia en las diversas carteras. Si bien no hay información confirmada, fuentes cercanas a La Moneda dicen que podría haber cambios de subsecretarías en marzo y que el Socialismo Democrático sería la coalición que ganaría más protagonismo del que tiene actualmente. En el caso del llamado Segundo Piso, solo está identificado Miguel Crispi (RD), ya que es difícil determinar quiénes y cuántos son los que participan de dicha instancia de manera frecuente y su nivel de relevancia. Lo que sí está claro es que, para que el Segundo Piso cambie, tiene que producirse un verdadero terremoto político, cosa que no ha ocurrido aún. 

En la actualidad, la composición del mapa de poder del Ejecutivo –desde el Presidente hasta las subsecretarías–, hasta ahora, presenta un predominio de Apruebo Dignidad en los cargos. Sin embargo, este podría cambiar durante las primeras semanas de marzo. Hace meses que se anticipa un nuevo aire en los ministerios del Gobierno, que traerían otro balance de poderes en cuanto a los partidos políticos del oficialismo y su presencia en las diversas carteras. Si bien no hay información confirmada, fuentes cercanas a La Moneda dicen que podría haber cambios de subsecretarías en marzo y que el Socialismo Democrático sería la coalición que ganaría más protagonismo del que tiene actualmente. En el caso del llamado Segundo Piso, solo está identificado Miguel Crispi (RD), ya que es difícil determinar quiénes y cuántos son los que participan de dicha instancia de manera frecuente y su nivel de relevancia. Lo que sí está claro es que, para que el Segundo Piso cambie, tiene que producirse un verdadero terremoto político, cosa que no ha ocurrido aún. 

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