Desde promociones exclusivas para mujeres, hasta mensajes de empoderamiento en marcas de ropa que explotan laboralmente a sus trabajadoras, son algunos de los ejemplos del purple-washing. Esta expresión se refiere a cuando las marcas o grandes empresas, buscan sacar campañas asociadas con las causas feministas. Lo problemático de esta situación, es que las organizaciones no son genuinas respecto a incorporar tales demandas, lo que termina siendo solo una ‘‘máscara’’. ‘‘Para ser una empresa realmente comprometida con la equidad de género se debe trabajar desde la interna, su cultura organizacional debe considerar el liderazgo femenino, desarrollo de talentos, igualdad salarial, cultura inclusiva y políticas contra el acoso sexual’’, dice la relacionadora pública y content manager de PRenseable, Sofía Favio.