Los municipios administran recursos fiscales, por lo cual deben gestionar estos con transparencia y, especialmente, rendir cuenta a la ciudadanía de su gestión, puesto que solo así se romperá el círculo vicioso de la corrupción en estas entidades y disminuirá la desconfianza, y la falta de representatividad y legitimidad en las instituciones, todo lo cual conlleva el debilitamiento de la democracia.