Las geografías extractivas son, en general, espacios de alto riesgo, no solo para los trabajadores que operan infraestructuras, sino que para las comunidades aledañas y para los ecosistemas (pensemos en el ecosistema bajo los centros de cultivo de salmones y la proliferación de algas; en las minas, relaves mineros y aludes tóxicos; forestales e incendios; entre tantos otros ejemplos). Urge abrir la discusión sobre el extractivismo y como pensar modos alternos de producción y desarrollo económico.