Visto desde estos tiempos en que está tan de moda la “autoficción”, o sea la pretensión de elevar la propia vida, la propia única vida, a la categoría de ficción literaria, el credo de Pessoa (“lo que hace falta es que cada uno se multiplique por si mismo”) puede parecernos aberrante, cuando no simplemente demente. La pregunta es: ¿alcanza la banal aventura de uno mismo para decir algo sobre el mundo? A menos que uno se considere el personaje de la ficción que está escribiendo otro, pero aún así, ¿será suficiente, será pertinente, la propia banalidad le dirá algo a alguien?