Si bien las derechas neofascistas de Italia y extrema derecha de España concordaban en la necesidad de terminar rápidamente con la experiencia de la Unidad Popular en Chile, también consideraban un peligroso antecedente global la caracterización del golpe como ilegítimo por parte de otros sectores políticos. Más allá de las idiosincrasias específicas de las extremas derechas de Italia y España, es posible encontrar lecturas convergentes entre los movimientos de ambos países. Así, por ejemplo, los neofascistas italianos y el franquismo duro coincidieron en evaluar al 11 de septiembre como una “lección”: proyectiva en el caso del Movimiento Social Italiano (MSI ), que intentó combinar estrategias electorales y armadas (Italia), e incompleta desde la lectura de un «Búnker franquista» que ya temía el fin del régimen dos años antes de la muerte de su caudillo.