¿Qué quiere la mujer? Algunas preguntas en la actual coyuntura

La información con que contamos indica que la participación en el campo feminista es fundamentalmente de sectores educados, pero que han experimentado la falla de la promesa meritocrática: han obtenido acreditaciones educacionales, pero aunque eso ha mejorado sus ingresos, comparadas con quienes no las tienen, siguen teniendo empleo precario y con ingresos medianos. Podríamos ubicarlas mayoritariamente en sectores medios, adultas jóvenes y urbanas. Los resultados de la votación del 4 de septiembre de 2022 mostraron al Chile que no participa de las movilizaciones, que ni siquiera votaba. Que tal vez en algún momento –como lo dijeron las encuestas también– apoyaba las demandas de dignidad y justicia social, pero entre el vandalismo (que lo hubo), el miedo a la pandemia y al aumento de la delincuencia y el deterioro de la economía –todo entrelazado y potenciado por los medios de comunicación en manos de los poderes fácticos–, ahora no quiere más riesgos y prefiere aferrarse a “lo poco que se tiene”, como los bonos y los retiros de las AFP. 

La información con que contamos indica que la participación en el campo feminista es fundamentalmente de sectores educados, pero que han experimentado la falla de la promesa meritocrática: han obtenido acreditaciones educacionales, pero aunque eso ha mejorado sus ingresos, comparadas con quienes no las tienen, siguen teniendo empleo precario y con ingresos medianos. Podríamos ubicarlas mayoritariamente en sectores medios, adultas jóvenes y urbanas. Los resultados de la votación del 4 de septiembre de 2022 mostraron al Chile que no participa de las movilizaciones, que ni siquiera votaba. Que tal vez en algún momento –como lo dijeron las encuestas también– apoyaba las demandas de dignidad y justicia social, pero entre el vandalismo (que lo hubo), el miedo a la pandemia y al aumento de la delincuencia y el deterioro de la economía –todo entrelazado y potenciado por los medios de comunicación en manos de los poderes fácticos–, ahora no quiere más riesgos y prefiere aferrarse a “lo poco que se tiene”, como los bonos y los retiros de las AFP. 

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