El declive del Estado de bienestar, que se aceleró con la crisis económica y el aumento de las desigualdades, así como la paulatina integración de la socialdemocracia en los años posteriores a la caída de la Unión Soviética, sentaron las bases del surgimiento de una derecha radical con objetivos claros. Según nuestra perspectiva, los éxitos electorales de la extrema derecha en 2022 en toda Europa son resultado del pasado y plantean preocupaciones para el futuro en los círculos democráticos.