La extrema derecha está aquí y llegó para quedarse

En el contexto de las grandes incertidumbres del escenario internacional –pandemia, conflictos y guerras, inmigraciones, crimen organizado y narcotráfico, restricciones económicas, etc.– y de sus efectos negativos en la gobernabilidad democrática, mediante mentiras e insidiosos mensajes polisémicos en las redes y reproducidos por la prensa, están creciendo constantemente estos movimientos supremacistas, de ultraderecha, de derecha radical y/o francamente neofascistas –anclaje que le da solo a la derecha el profesor de Yale, Stanley Jones–, avivados por el odio, incluso en países de altos estándares democráticos como Alemania. 

En el contexto de las grandes incertidumbres del escenario internacional –pandemia, conflictos y guerras, inmigraciones, crimen organizado y narcotráfico, restricciones económicas, etc.– y de sus efectos negativos en la gobernabilidad democrática, mediante mentiras e insidiosos mensajes polisémicos en las redes y reproducidos por la prensa, están creciendo constantemente estos movimientos supremacistas, de ultraderecha, de derecha radical y/o francamente neofascistas –anclaje que le da solo a la derecha el profesor de Yale, Stanley Jones–, avivados por el odio, incluso en países de altos estándares democráticos como Alemania. 

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