Los ministros mejor evaluados y más experimentados del Gobierno conforman algo más que una fuerte dupla de poder en el gabinete. Ella, a cargo de Interior, con todo lo que eso implica: seguridad, viabilidad política del programa, combate al crimen organizado, etc.; él, dueño de la billetera fiscal y encargado del proyecto estrella de la administración: la reforma tributaria, con la que se espera financiar la agenda social. Además de admiración mutua, hay respeto y una larga amistad que surgió a fines de los 90 en la Dirección de Presupuestos. Hoy, son el núcleo duro del Ejecutivo.