Tanto lo de Dominga como el caso WhatsApp de Ñuñoa ponen un grave manto de dudas respecto a innumerables futuros proyectos de inversión que se encuentran en etapa de tramitación y alejan aún más a todos los inversionistas y empresas que querían creer e invertir en nuestro país. Todo esto finalmente daña nuestra institucionalidad y genera la impresión de que las «reglas del juego» en lo económico no existen, y que el país vive solo a los vaivenes y caprichos de los políticos de turno. Como establece la teoría económica, la ausencia de reglas estables, la alta arbitrariedad política y la inestabilidad de los derechos de propiedad y las inversiones, finalmente terminan por enterrar a los países en el subdesarrollo, la pobreza y la desorganización.