Declaro mis intenciones: deseo que las nuevas generaciones aprendan a valorar la Democracia. Esta es más que un modo de gobierno. Es la punta del iceberg de una versión de humanidad que honra la dignidad del ser humano. La cultura democrática, antes que un voto en la urna, es una especie de conversación entre personas que apuestan a que es posible discutir, alzar la voz a veces y a la larga llegar acuerdos. Lo hemos visto estos últimos meses. Los políticos siguen logrando acuerdos democráticos.