Un guerrero espartano, un deportista de la máxima elite, un atleta completo, se retiraba del court central del abierto oceánico en medio de fuertes dolores físicos y del alma. Nadal no está acostumbrado a esto, pero en los últimos tres años ha tenido que convivir con esa dura sensación de saber que su cuerpo ya no puede responder como hace un tiempo y que las lesiones son día a día más frecuentes y profundas. Por ahora estará seis a ocho semanas fuera del circuito. Tiempo más que importante para replantearse muchas cosas respecto a su exitosa carrera. Y uno tiene esa sensación de que la gran era de Nadal puede estar muy cerca de su fin.