Si queremos avanzar en ese aspecto en la OEA, se hace indispensable una revisión de lo que se pretende con la CDI, que cuando se ha tratado de aplicar, los países cuestionados anuncian su retiro de la organización (Venezuela y Nicaragua). Una posibilidad para explorar a nivel latinoamericano es pensar en un tipo de mecanismo paralelo y sencillo, solo para fines de expresar posiciones conjuntas a nivel regional y multilateral, específicamente en dicha área. Con ello se impide que esta arista afecte la convivencia en el ámbito de la Celac o de Unasur, a la vez de evitar quedarnos sin voz a nivel global en una materia tan relevante para América Latina y el mundo.