Notas sobre despecho, lágrimas y facturas

Si en ambos casos la venganza es un deseo legítimo, la pregunta es si acaso logran vengarse. Destruir, humillar y ridiculizar no es difícil, pero lo que el despechado no logra hacer, es lo más importante en la venganza: hacer sentir al otro lo mismo que él sintió. No lo logra, porque quien está despechado, lo está, precisamente por no despertar el deseo en el otro. Por lo tanto, puede dañar de vuelta a quien lo hizo sufrir, pero eso, no hará que ahora sí, le haga falta a quien lo abandonó. 

Si en ambos casos la venganza es un deseo legítimo, la pregunta es si acaso logran vengarse. Destruir, humillar y ridiculizar no es difícil, pero lo que el despechado no logra hacer, es lo más importante en la venganza: hacer sentir al otro lo mismo que él sintió. No lo logra, porque quien está despechado, lo está, precisamente por no despertar el deseo en el otro. Por lo tanto, puede dañar de vuelta a quien lo hizo sufrir, pero eso, no hará que ahora sí, le haga falta a quien lo abandonó. 

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