Netflix en su propia trampa

Como es consabido, el marketing arrastrará una vez más todas las culpas, aunque el coste mayor aquí lo podría pagar la imagen de marca de la propia empresa, pues se hace evidente que la fórmula con que Netflix calcula su éxito radica exclusivamente en el rendimiento que las series obtengan durante sus primeras 4 o 5 semanas en contraste con sus costos para producirla. Con esta decisión estratégica es clara la supremacía de la rentabilidad por sobre el producto. Una postura de negocio bastante radical, ya que la ecuación: costo/horas de visualización, no acusa una igualdad con las variables: arte/entretención, hipotecando de por medio el valor de la marca. 

Como es consabido, el marketing arrastrará una vez más todas las culpas, aunque el coste mayor aquí lo podría pagar la imagen de marca de la propia empresa, pues se hace evidente que la fórmula con que Netflix calcula su éxito radica exclusivamente en el rendimiento que las series obtengan durante sus primeras 4 o 5 semanas en contraste con sus costos para producirla. Con esta decisión estratégica es clara la supremacía de la rentabilidad por sobre el producto. Una postura de negocio bastante radical, ya que la ecuación: costo/horas de visualización, no acusa una igualdad con las variables: arte/entretención, hipotecando de por medio el valor de la marca. 

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