Creemos firmemente que, por encima y por debajo de toda organización e institución, y por todos los ángulos de las ideologías y creencias, están las personas. Y en ellas viven sus historias, y la capacidad de escuchar y comprender al otro. Nada hay superior a la vida, la libertad y el bienestar de cada uno. En nuestra filosofía, los seres humanos tenemos el derecho y el deber de convivir. Quizás las bases del entendimiento, el acuerdo y el fin de la violencia, no estén solo en las instituciones, sino en cada uno de nosotros.