La reciente cobertura periodística del incendio en los cerros de Viña del Mar despertó la inquietud de académicos, investigadores y directores de distintas escuelas de Periodismo, quienes reflexionaron en torno a los principales riesgos de un mal tratamiento de la información, que pudiese fácilmente convertir una labor informativa en una muestra sensacionalista que revictimiza a aquellos que lo perdieron todo. Por una parte, abordaron el preocupante trato desigual a las fuentes, según su origen o clase social, al tiempo que cuestionaron la lógica mediática centralista, que impide visibilizar el tejido social de los distintos territorios del país; y, por otra parte, dieron cuenta de los límites de instancias sancionatorias –con un CNTV restringido al ámbito televisivo y un Colegio de Periodistas con escasa representatividad–. A continuación, el relato sobre de un periodismo mediático y sus grietas, en la voz de quienes forman a las futuras generaciones de comunicadoras y comunicadores.