Las últimas estimaciones reflejan los primeros signos de que la inflación estaría empezando a decrecer, aunque en forma lenta. La inflación anual en 2022 se estima en 12,8%, con una tendencia decreciente. La política oficial puede considerarse acertada si esa tendencia continúa. Ha existido una adecuada coordinación entre el Ministerio de Hacienda y el Banco Central en el ritmo de las políticas que se han implementado, en el sentido de que los procesos inflacionarios, en especial cuando son superiores a las tendencias anteriores, generan cambios permanentes y transitorios en la estructura de los precios relativos.