TPP11 como mala política de Gobierno

Más allá de si al Presidente Gabriel Boric le guste o no el TPP11, lo que corresponde es que cumpla con su obligación política de concretar sus trámites finales para que entre en pronta vigencia, en tanto política de Estado adoptada por los órganos competentes en forma contundente. Lo contrario, sería entrar en abierta colisión con parte importante de sus apoyos políticos e, incluso más grave, con el Congreso Nacional. Escudarse para no hacerlo en cartas laterales (side letters) de último minuto, las transformaría no en “consultas bilaterales”, sino en condiciones suspensivas para ingresar al tratado, con lo que se estaría desconociendo la amplia voluntad del Parlamento, y los argumentos de “consulta“ adquirirían el carácter de una argucia autoritaria para impedir el ingreso al TPP11. 

Más allá de si al Presidente Gabriel Boric le guste o no el TPP11, lo que corresponde es que cumpla con su obligación política de concretar sus trámites finales para que entre en pronta vigencia, en tanto política de Estado adoptada por los órganos competentes en forma contundente. Lo contrario, sería entrar en abierta colisión con parte importante de sus apoyos políticos e, incluso más grave, con el Congreso Nacional. Escudarse para no hacerlo en cartas laterales (side letters) de último minuto, las transformaría no en “consultas bilaterales”, sino en condiciones suspensivas para ingresar al tratado, con lo que se estaría desconociendo la amplia voluntad del Parlamento, y los argumentos de “consulta“ adquirirían el carácter de una argucia autoritaria para impedir el ingreso al TPP11. 

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