Por nuestros adultos mayores: la reforma de pensiones no se vende, se defiende

Tenemos que traer al centro del debate lo realmente importante, el fondo de esta reforma: las pensiones y la calidad de vida de las personas. La reforma se defiende porque no es otra cosa que “libertad”, la famosa libertad de elegir que algunos tanto defienden en otros dominios, como la educación. La reforma al sistema de pensiones se defiende porque es necesaria para que los adultos y las adultas mayores mejoren pronto sus condiciones de vida, para que puedan llegar a fin de mes y para que, como sociedad, reconozcamos el inmenso aporte y contribución que han realizado al país. La reforma al sistema de pensiones que hoy propone el Gobierno es realista, con responsabilidad fiscal y gradualidad, sienta las bases de un nuevo modelo cuya principal preocupación sean las pensiones y no las utilidades. 

Tenemos que traer al centro del debate lo realmente importante, el fondo de esta reforma: las pensiones y la calidad de vida de las personas. La reforma se defiende porque no es otra cosa que “libertad”, la famosa libertad de elegir que algunos tanto defienden en otros dominios, como la educación. La reforma al sistema de pensiones se defiende porque es necesaria para que los adultos y las adultas mayores mejoren pronto sus condiciones de vida, para que puedan llegar a fin de mes y para que, como sociedad, reconozcamos el inmenso aporte y contribución que han realizado al país. La reforma al sistema de pensiones que hoy propone el Gobierno es realista, con responsabilidad fiscal y gradualidad, sienta las bases de un nuevo modelo cuya principal preocupación sean las pensiones y no las utilidades. 

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