El Centro Acuático en el ojo de Contraloría: Gobierno terminó pagando tres veces el valor de la obra para salvar los Panamericanos

El desarrollo de la infraestructura de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023 sigue dando que hablar, en especial por las irregularidades denunciadas ante el órgano contralor respecto de una obra que rompió todas las proyecciones de costos: el Centro Acuático del Estadio Nacional, cuyo costo inicial era de $17 mil millones y que en cosa de meses escaló hasta superar los $51 mil millones –lejos la obra más compleja y cara de todas–, incluso con claras proyecciones de aumentar. Diversas voces ligadas a los Panamericanos advierten de los peligros que entraña el procedimiento que permitió adjudicar el contrato a la empresa constructora Flesan, del grupo Salgado, que se repite en otros proyectos de la justa deportiva, mientras que en el Congreso apuntan a la necesidad de estar vigilantes al desarrollo de una iniciativa que ya no tiene margen de error, máxime cuando la firma a cargo puede experimentar problemas en medio de la severa crisis que afecta a la industria de la construcción, lo que obligaría al Estado a abrir nuevamente la billetera, pero esta vez a niveles aún más elevados. 

El desarrollo de la infraestructura de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023 sigue dando que hablar, en especial por las irregularidades denunciadas ante el órgano contralor respecto de una obra que rompió todas las proyecciones de costos: el Centro Acuático del Estadio Nacional, cuyo costo inicial era de $17 mil millones y que en cosa de meses escaló hasta superar los $51 mil millones –lejos la obra más compleja y cara de todas–, incluso con claras proyecciones de aumentar. Diversas voces ligadas a los Panamericanos advierten de los peligros que entraña el procedimiento que permitió adjudicar el contrato a la empresa constructora Flesan, del grupo Salgado, que se repite en otros proyectos de la justa deportiva, mientras que en el Congreso apuntan a la necesidad de estar vigilantes al desarrollo de una iniciativa que ya no tiene margen de error, máxime cuando la firma a cargo puede experimentar problemas en medio de la severa crisis que afecta a la industria de la construcción, lo que obligaría al Estado a abrir nuevamente la billetera, pero esta vez a niveles aún más elevados. 

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