«La falta de transparencia del proceso genera el riesgo de que la persona designada, lejos de ser legitimada por una competencia informada, salga debilitada y cargada de sospechas», señaló un grupo de académicos de facultades de Derecho en una carta. Al respecto, indicaron que «buenos procedimientos debieran permitir un amplio conocimiento ciudadano de la trayectoria y las ideas de los y las candidatas» y que «debieran tender a excluir la consideración de cercanías personales, lealtades, pertenencia a redes profesionales». En esa línea, los académicos apuntaron que «se hace cada vez más patente que para optar a este cargo con una mínima expectativa de éxito, es necesario un largo proceso de generación de relaciones de confianza con diversas autoridades».