(Des)acuerdo constitucional de los partidos, ¿y dónde quedó la ciudadanía?

Hoy, los partidos políticos –sí, esos mismos ubicados en el último lugar en confianza y credibilidad por los chilenos– intentan llegar a un acuerdo que funde las bases –esa cursilería chilena de ponerle “bordes”, copiado de Argentina– de una nueva Carta Magna, así como un mecanismo para implementarlo. Y el espectáculo ha sido penoso. Casi dos meses reuniéndose semana a semana para buscar puntos comunes. ¿Y los independientes? ¿Y las organizaciones sociales? ¿Y la ciudadanía? Excluidos por completo. Para eso están los partidos, los “expertos”, las mentes brillantes. Incluso, tienen consenso en que debe haber una suerte de guardián de “los bordes”. ¿El problema? La disputa radica en quién debe ser el "sheriff" –el Senado, una comisión bicameral o la Corte Suprema–. 

Hoy, los partidos políticos –sí, esos mismos ubicados en el último lugar en confianza y credibilidad por los chilenos– intentan llegar a un acuerdo que funde las bases –esa cursilería chilena de ponerle “bordes”, copiado de Argentina– de una nueva Carta Magna, así como un mecanismo para implementarlo. Y el espectáculo ha sido penoso. Casi dos meses reuniéndose semana a semana para buscar puntos comunes. ¿Y los independientes? ¿Y las organizaciones sociales? ¿Y la ciudadanía? Excluidos por completo. Para eso están los partidos, los “expertos”, las mentes brillantes. Incluso, tienen consenso en que debe haber una suerte de guardián de “los bordes”. ¿El problema? La disputa radica en quién debe ser el «sheriff» –el Senado, una comisión bicameral o la Corte Suprema–. 

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