Expertocracia

Se requiere de otro tipo de decisiones más allá de las meramente técnicas, propias de la expertocracia. Es hora de hacer pedagogía y de obrar con responsabilidad, dejando de atizar la lógica frustración con los sistemas conocidos y sacar, en cambio, lo mejor de ellos: la responsabilidad de las personas en las decisiones que condicionan su futuro sigue siendo clave. También el sentido común que hasta ahora ha escaseado. Y, sobre todo, no aceptando con tanto entusiasmo las soluciones simples a problemas complejos, por mucho que provengan desde los expertos. 

Se requiere de otro tipo de decisiones más allá de las meramente técnicas, propias de la expertocracia. Es hora de hacer pedagogía y de obrar con responsabilidad, dejando de atizar la lógica frustración con los sistemas conocidos y sacar, en cambio, lo mejor de ellos: la responsabilidad de las personas en las decisiones que condicionan su futuro sigue siendo clave. También el sentido común que hasta ahora ha escaseado. Y, sobre todo, no aceptando con tanto entusiasmo las soluciones simples a problemas complejos, por mucho que provengan desde los expertos. 

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